Un gobierno necesita dinero. Una empresa quiere construir una fábrica. Tú tienes dinero que no necesitas hoy.

Podrían pedirte un préstamo directamente. En mercados financieros, esa promesa puede empaquetarse en un título estandarizado que mucha gente puede comprar y vender. Eso es, en esencia, un bono.

LA VERSIÓN DE CINCO LÍNEAS

Le prestas €100 a alguien durante tres años. Esa persona promete pagarte €5 cada año y, al final, devolverte los €100. Tenemos:

  • Principal o nominal: los €100.
  • Cupón: los €5 periódicos.
  • Vencimiento: tres años.
  • Emisor: quien debe pagarte.
  • Bono: el contrato que contiene esa promesa.

UN BONO EN UNA LÍNEA DE TIEMPO

HOY · −€100AÑO 1 · +€5 cupónAÑO 2 · +€5 cupónAÑO 3 · +€105 cupón + principalVencimiento

EL CONTRATO PUEDE NO CAMBIAR. EL PRECIO SÍ.

Supón que tu bono paga €5 al año por cada €100. Al día siguiente aparecen bonos nuevos, igual de seguros y con el mismo vencimiento, que pagan €8. ¿Quién te compraría el tuyo por €100?

Probablemente nadie. Para que tu bono antiguo resulte competitivo, su precio tiene que bajar. Si alguien lo compra más barato pero sigue cobrando los mismos €5, su rendimiento respecto al precio pagado aumenta.

Ahí nace la relación que parece magia la primera vez: cuando suben los tipos de mercado, el precio de muchos bonos existentes cae. Cuando bajan, los bonos antiguos con cupones atractivos pueden subir.

↗ El papel no hizo nada. El mundo alrededor cambió.

CUPÓN NO ES YIELD

El cupón está escrito en el contrato. El yield —rendimiento— depende del precio que pagas y de los flujos que recibirás. Si compras por €100 un bono que paga €5, la intuición es sencilla. Si lo compras por €80 o €110, el cálculo cambia.

No necesitamos meter todavía yield to maturity, duration ni convexity. Ya tendremos tiempo de sufrir. Por ahora basta con entender que el rendimiento que exige el mercado y el precio del bono se mueven en direcciones opuestas.

¿QUIÉN EMITE BONOS?

Gobiernos, empresas, organismos supranacionales y otras entidades. Las condiciones cambian, pero la lógica permanece: alguien recibe financiación ahora y promete pagos futuros. Los bonos soberanos sirven además como columna vertebral de muchos mercados: son colateral, referencia de tipos y activos de reserva para instituciones.

¿SON SEGUROS?

No existe “un bono” como categoría única de riesgo. Un Treasury estadounidense a corto plazo y la deuda de una empresa muy endeudada pueden compartir la palabra bono y poco más.

  • Riesgo de crédito: el emisor puede no pagar.
  • Riesgo de tipos: nuevos tipos pueden reducir el precio de tu bono.
  • Riesgo de inflación: los pagos nominales pueden comprar menos.
  • Riesgo de liquidez: quizá vender rápido exija aceptar un descuento.
  • Riesgo de divisa: si cobras en una moneda diferente a la que gastas, el tipo de cambio importa.

¿POR QUÉ UN GOBIERNO EMITE BONOS EN VEZ DE “PAGAR Y YA”?

Porque un presupuesto público puede tener más gasto que ingresos durante un periodo, porque existen vencimientos que refinanciar y porque la gestión de caja importa. Emitir deuda permite trasladar parte de la financiación al futuro y distribuir vencimientos. Los gestores públicos intentan cubrir necesidades de financiación controlando coste y riesgo.

Eso nos lleva directamente a la pregunta más humana de toda la deuda soberana: si un país gasta 110 y recauda 100, ¿quién pone los diez que faltan?

ESPERA, ME HE PERDIDO

Le prestas 100 a alguien. Te promete intereses y devolverte el 100 en una fecha. Esa promesa se puede vender. Si mañana aparecen promesas nuevas que pagan más, la tuya tendrá que abaratarse para que alguien la quiera.

AUDITABLE, SIEMPRE

FUENTES PRIMARIAS

Fuentes primarias utilizadas para comprobar los datos, definiciones y mecanismos de esta pieza.

EXPLICAMOS. NO ASESORAMOS.